Senegal Conquista la Copa Africana y Silencia a Marruecos en Rabat
Senegal vs Marruecos dejó una final dramática en Rabat, marcada por tensión, un penal fallado y el gol que consagró a Senegal campeón de África
La Selección de Senegal se consagró campeona de la Copa Africana de Naciones tras imponerse 1-0 a la Selección de Marruecos en una final que confirmó la intensidad de un Senegal vs Marruecos marcado por la tensión, la polémica y un desenlace dramático que dejó en silencio al Stade Prince Moulay Abdallah de Rabat.
El resultado no solo coronó a Senegal por segunda edición consecutiva, sino que frustró el anhelo marroquí de levantar el título continental frente a su afición, algo que no logra desde 1976.
Senegal vs Marruecos: Un Encuentro Épico en la Copa Africana
Desde el silbatazo inicial, la final se vivió como un duelo emocional. Marruecos, empujado por su público, asumió el protagonismo y buscó imponer condiciones desde la posesión y la presión alta. Sin embargo, se encontró con una selección senegalesa sólida, disciplinada y perfectamente consciente de lo que estaba en juego.
El conjunto anfitrión generó múltiples oportunidades, pero chocó una y otra vez con la figura de Édouard Mendy, quien sostuvo a Senegal con intervenciones decisivas y una lectura impecable del partido.
El Penal Que Cambió el Curso del Partido
El momento que definió la narrativa de la final llegó en los minutos finales del tiempo reglamentario, cuando el árbitro Jean-Jacques Ndala Ngambo señaló un penal a favor de Marruecos. La decisión desató protestas, tensión en el campo y enfrentamientos en las gradas, obligando a detener el encuentro durante varios minutos.
La presión fue absoluta. Senegal incluso se retiró momentáneamente a los vestidores como señal de inconformidad, mientras el ambiente en el estadio se volvía cada vez más hostil.
Brahim Díaz y el Instante Que Congeló Rabat
El encargado de ejecutar el penal fue Brahim Díaz, mediocampista ofensivo del Real Madrid. Con el estadio conteniendo el aliento, Díaz optó por un disparo sutil, intentando sorprender a Mendy con un cobro a lo Panenka.
La elección resultó fatal. Mendy adivinó la intención y se quedó con el balón, apagando la euforia local y provocando un golpe anímico del que Marruecos no logró recuperarse del todo. El fallo envió el partido a tiempos extra, pero el impulso había cambiado de bando.
Senegal Golpea en el Momento Justo
Ya en la prórroga, Marruecos adelantó líneas en busca desesperada del gol, dejando espacios que Senegal supo leer con paciencia. La sentencia llegó tras una rápida transición ofensiva encabezada por Pape Gueye.
El mediocampista recibió el balón más allá de la media cancha, resistió la presión defensiva y, al borde del área, sacó un disparo de pierna izquierda que se incrustó junto al poste derecho de Yassine Bounou. El estadio quedó en silencio. Senegal había encontrado el gol que definía el título.
Celebración Senegalesa, Desilusión Marroquí
El tanto desató la euforia de los Leones de la Teranga, mientras que jugadores y aficionados marroquíes quedaron sumidos en la incredulidad. Haber tenido el título en los pies y verlo escapar en casa convirtió la derrota en una herida profunda para la selección anfitriona.
Para Senegal, en cambio, la victoria confirma un dominio reciente en el fútbol africano. Tras haber conquistado el torneo en 2022 frente a Egipto y repetir ahora la hazaña, el equipo se consolida como la referencia continental, respaldado por una generación madura, competitiva y mentalmente fuerte.
Un Título Que Habla de Carácter
Más allá del marcador, esta final fue una prueba de carácter. Senegal supo resistir, manejar la presión ambiental y castigar en el momento preciso. Marruecos, pese a su ambición y empuje, pagó caro no haber concretado sus oportunidades clave.
La Copa Africana de Naciones vuelve a demostrar que, en este torneo, el talento no es suficiente sin temple. Y en Rabat, Senegal tuvo ambos.
Un Campeón Forjado en la Adversidad
La final en Rabat no solo coronó a Senegal, también dejó una lección clara sobre lo que exige el fútbol africano en sus noches decisivas. Cuando la presión fue máxima y el escenario más hostil, los Leones de la Teranga respondieron con temple, orden y convicción. Supieron resistir, esperar y golpear en el instante exacto.
Para Marruecos, la derrota duele por el contexto y por la cercanía del título. Para Senegal, el triunfo confirma una realidad: no se trata de un campeón circunstancial, sino de una selección que ha aprendido a ganar cuando el margen desaparece.
En una Copa Africana marcada por la intensidad y la emoción, Senegal vuelve a levantar el trofeo como el equipo que mejor entendió cómo sobrevivir —y triunfar— en el momento límite.
